Ensayo Clínico Argentina – Retraso en segunda dosis de vacuna.

Lo reconoció la ministro Carla Vizzotti, quien sostuvo que el cambio en el esquema permitiría vacunar más rápido a personas en riesgo.
Covid-19 trials in Argentina

Ante la entrega lenta de dosis de vacunas contra el COVID-19, el Ministerio de Salud de la Nación reconoció que estudia la posibilidad de diferir la aplicación de la segunda dosis para alcanzar antes a más personas con mayor riesgo de complicaciones. La decisión se evalúa en un momento en que podrían aumentar los contagios por la segunda ola durante el otoño y tras los encuentros de Semana Santa, y en el contexto de la situación crítica que enfrenta Brasil con una variante más peligrosa.

El plan de vacunación de Argentina, que empezó en diciembre pasado, viene con demoras porque no se cumplió con el cronograma de entregas por parte de las empresas que producen las vacunas, entre otras razones. Como un camino para acelerar la vacunación y llegar rápido a proteger a las personas con mayor riesgo, la ministro de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, contó que tendrá un encuentro virtual con las autoridades sanitarias de Inglaterra.

En ese país europeo se adoptó la decisión de aplicar la segunda dosis con un intervalo de tiempo más largo. Fue por la aparición de una nueva variante y por el aumento de casos. Además, el gobierno británico estableció el aislamiento masivo como una manera de contribuir a reducir contagios, mientras se daba la primera dosis a más personas.

“Estamos en contacto con el gobierno del Reino Unido, que tiene una mirada sanitaria. No individual. Está claro que lo ideal para una persona es recibir las dosis en el menor tiempo posible para tener la mayor protección individual. Pero si se logra que más gente reciba las dosis –aunque sea menos protección– puede tener mayor impacto sanitario”, aclaró la funcionaria. “Nunca se habló de dar solo una dosis, sino de diferir la segunda dosis. Es una diferencia. No es solo una dosis, sino vacunar más personas con la primera dosis para vacunar a más gente”.

Covid-19 trials in Argentina

La funcionaria subrayó que en países como Israel bajó la mortalidad en el grupo de mayor riesgo de complicaciones y muertes, al llevarse a cabo la vacunación. “Al vacunar a más personas, se reduce el impacto en el sistema de salud”, agregó. Vizzotti comentó que ya en la ciudad de Buenos Aires están citando a los 3 meses para recibir la segunda dosis de la vacuna para COVID-19. “En el carnet figura que la segunda dosis es a partir de los 21 días”, señaló, pero cada jurisdicción puede diferir la aplicación de la segunda dosis.

Con respecto a la posibilidad de dar una sola dosis de la vacuna Sputnik V a las personas que ya estuvieron contagiadas, la ministra de Salud comentó sobre los resultados de un reporte que hicieron científicos del Conicet y de Fundación Instituto Leloir. En el reporte, se detalló que con una sola dosis de Sputnik, los que ya se habían infectado logran inmunidad para reducir el riesgo de volver a infectarse.

Sin embargo, la ministra señaló que no cambiará el esquema con Sputnik, porque aún faltan más estudios. “No sabemos si tiene un impacto clínico y sanitario. Sí es importante saber que si alguien tuvo COVID-19 y hay un stock crítico, podría darse una sola dosis a la persona que ya tuvo”. La funcionaria subrayó que hay una situación compleja en la producción de las vacunas a nivel mundial. El plan de vacunación se irá escalando a medida que lleguen las dosis.

Mientras tanto, la ministra detalló que Argentina espera las dosis que se compraron a los laboratorios del exterior. Espera que se reciban más dosis de Sputnik V del Fondo Ruso de Inversión. También están pendientes dosis de AstraZeneca, el Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (COVAX), con la participación de la Organización Mundial de la Salud, el Serum Institute of India y Sinopharm de China.

Los laboratorios se retrasaron con la entrega al exterior. Pero además hubo demoras porque también se priorizó a la población de los países desarrollados. “El 90% de las dosis de las vacunas contra COVID-19 está en un 10% de los países”, advirtió la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, y agregó que esta distribución “muestra una inequidad que no es nueva, por lo que es un gran logro que Argentina y otros países de la región estén vacunando. Hay que poner en valor lo conseguido”.

El objetivo hoy del plan de vacunación en Argentina es reducir la mortalidad por el COVID-19. Por eso, se busca vacunar a la población priorizada según el plan que se aprobó en diciembre pasado: el personal de la salud, el personal estratégico, como los docentes, el personal de fuerzas de seguridad y armadas, funcionarios del Estado y personal del Servicio Penitenciario, los mayores de 60 años y los que tienen entre 18 y 59 años con factores de riesgo como diabetes y obesidad. Las personas con más complicaciones de sufrir cuadros severos de la COVID representan el 15% del total de los afectados por el coronavirus. En el plan de vacunación que se definió en diciembre pasado, el Gobierno había prometido que iba a vacunar hasta 24 millones de personas.

 

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